« En los momentos difíciles nadie habría creido que estaríamos acá con el 55% de los votos y con una oposición tan debilitada. Y desde aquí creemos que es el momento para comenzar a trabajar en serio sobre los temas que no se tocaban producto de la debilidad política de la coyuntura. La concentración de la economía de base que produce inflación, las estadísticas que nadie cree del Indec (…), la desregulación de la telefonía celular que produce precios más caros que en Europa o los EEUU, la explotación de los recursos naturales en manos de las provincias y no de la Nación, la ley de tierras, el mar verde de soja que sigue expandiéndose, las privatizaciones que siguen intactas, una reforma impositiva que además de progresiva grave a la renta financiera y demás cuestiones hoy exentas, una reforma judicial que, además de democratizar la justicia y abolir los privilegios que ostentan hoy los jueces, logre que las causas no duerman años o décadas en los tribunales y terminen los grandes casos indefectiblemente impunes, la democratización de las malditas policías que a pesar de lo hecho siguen siendo malditas y las pistolas se siguen disparando solas; además de unas cuantas cuestiones más que hoy por hoy ni siquiera se discuten en la esfera pública.
Para llevar adelante esas y muchas otras cuestiones ligadas a la profundización del modelo está claro que hará falta una masa crítica que apoye al gobierno cuando las impulse. Pero también hace falta una masa crítica que reclame al gobierno que las lleve adelante. (…) Hace falta construir espacios críticos dentro del kircherismo, que superen esta lógica futbolística de hinchadas (…), espacios en donde las críticas constructivas sean interpretadas como aportes y no como militancia opositora. »
